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Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.
Fragmento de Porvenir, Ángel González (via poesianoerestu)
lopsicodrammadellessere:

Una stanza senza libri è come un corpo senza anima._ Cicerone

lopsicodrammadellessere:

Una stanza senza libri è come un corpo senza anima.

_ Cicerone

No hay que responsabilizar a los demás de lo que le sucede a uno. Eso sólo logrará aislarte.

Elena  Poniatowska

(via mymindbetraysme)
Lorenzo, le daba un significado cósmico a casi todo, incluyendo los eventos más comunes de la vida diaria. A lo mejor el loco era él; muchas veces había pensado que le gustaría disolverse en algo más grande que él mismo, quizá en el cosmos atisbado por ese deficiente telescopio.
A lo mejor en eso consistía la felicidad.
La piel del cielo / Elena Poniatowska (via yosoydaniels)
El Distrito Federal es una ciudad que tiene origen de quimera, sacada del agua, levantada sobre el agua. Los mexicanos viven sobre lo inestable, trampa, marisma y pantano a la vez. Aquí lo real y lo irreal se confunden.
Elena Poniatowska, Leonora. (via libroabrazos)
Suerte que contigo creceré :)

Suerte que contigo creceré :)

forget-no-sleep:

"In México they kill you for being a student"
JUSTICE
Alive they took them.
Alive we want them.
Los queremos vivos.

forget-no-sleep:

"In México they kill you for being a student"

JUSTICE

Alive they took them.

Alive we want them.

Los queremos vivos.

fuckyeahmexico:

La venganza está llamando a las puertas de Guerrero. La desaparición y probable asesinato de 43 estudiantes de magisterio en Iguala ha desencadenado una oleada de furia de sus compañeros, los normalistas, cuyas consecuencias pocos se atreven a prever y que esta tarde desembocó en un ataque frontal al símbolo de la autoridad estatal: el Palacio de Gobierno, en la ciudad de Chilpancingo. Tras seis horas de cerco, el asalto, que acabó sin heridos pero con una de las oficinas centrales incendiadas y decenas de ventanas rotas, confirma la escalada de violencia que desde el inicio de esta crisis temían las autoridades.
Los continuos llamamientos a la calma del gobernador, Ángel Aguirre, y sus extemporáneas declaraciones señalando que los cadáveres hallados en las fosas no correspondían a normalistas, no han servido de nada. La incapacidad gubernamental para identificar con rapidez los cuerpos descubiertos o para aportar una respuesta clara y contundente a un enigma que lleva más de dos semanas hundiendo en el dolor a los padres y compañeros, han hecho estallar la olla a presión.
Chilpancingo, la capital de Guerrero, ha sido testigo de este desbordamiento. Allí, unos 500 normalistas, acompañados de algunos padres, rodearon a mediodía con cadenas el Palacio para exigir una entrevista con el gobernador. Frustrada esta petición y tras un accidentado desalojo del edificio, el grado de violencia fue en aumento: empezaron a lanzar piedras y cohetes, luego quemaron vehículos y finalmente irrumpieron en algunas oficinas, a las que rociaron con gasolina y prendieron fuego. Uno de los siete edificios del complejo oficial, correspondiente a la Secretaría de Gobierno (Interior), quedó destruido por el incendio. Medio millar de agentes antidisturbios contemplaron en la distancia en asalto. Al anochecer, finalizada la venganza, los estudiantes se marcharon en sus autobuses. En sus movimientos, contaron con el apoyo de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, que posteriormente al asalto al Palacio de Gobierno, atacaron el Ayuntamiento de Chilpancingo. Los bomberos apagaron el fuego a las pocas horas.
La posibilidad de nuevos ataques es temida por las autoridades. Los normalistas forman una estructura altamente organizada. De ideología radical, durante décadas han sido el principal semillero de las guerrillas del sur. La muerte de sus compañeros en Iguala a manos de la policía municipal y los sicarios del cartel de Guerreros Unidos, así como la desaparición de otros 43 les han movilizado como nunca en años. En las últimas semanas, mientras acompañaban a los padres de las víctimas en las tareas de búsqueda, sus “acciones” no han pasado de cortar carreteras y tomar puestos de peaje. Ahora, han escalado en la selección del objetivo.
El blanco elegido por los normalistas, el Palacio de Gobierno, representa para ellos la suma de males que aqueja a Guerrero. Al gobernador le acusan, cuando no de connivencia con el narco, sí de lenidad en su persecución. Aguirre, llamado El Cacique de la Costa Chica, representa como pocos la adherencia al cargo de ciertos políticos mexicanos. Durante 30 años militó en el PRI, donde disfrutó, como senador, diputado federal y hasta gobernador interino, de las mieles del poder. Pero la decisión del PRI de descartarle como candidato en las pasadas elecciones de 2011, le llevó a pasar con toda su bagaje al PRD (izquierda). Un salto del que, haciendo gala de su enorme conocimiento del terreno, resultó vencedor. Desde entonces, la acelerada descomposición que ha vivido Guerrero, el estado más violento de México y donde el narco ha impuesto su ley, ha erosionado fuertemente su figura. Una degradación que la matanza de Iguala ha llevado al extremo.
El propio Aguirre, consciente de que está sentado sobre un polvorín que cualquier palabra o gesto pueden hacer estallar, se mantuvo en silencio. La respuesta oficial a los incidentes la dejó en manos del secretario de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, quien se mostró conciliador con los normalistas y pidió “sumar voluntades”. Este portavoz insistió en que la prioridad es dar con los desaparecidos.
Ante la posibilidad de que hoy se registren nuevos y mayores incidentes, debido a la llegada de miles de normalistas de Michoacán, el Gobierno estatal ha desplegado las fuerzas antidisturbios por toda la capital de Guerrero.
Fuente: El Pais

fuckyeahmexico:

La venganza está llamando a las puertas de Guerrero. La desaparición y probable asesinato de 43 estudiantes de magisterio en Iguala ha desencadenado una oleada de furia de sus compañeros, los normalistas, cuyas consecuencias pocos se atreven a prever y que esta tarde desembocó en un ataque frontal al símbolo de la autoridad estatal: el Palacio de Gobierno, en la ciudad de Chilpancingo. Tras seis horas de cerco, el asalto, que acabó sin heridos pero con una de las oficinas centrales incendiadas y decenas de ventanas rotas, confirma la escalada de violencia que desde el inicio de esta crisis temían las autoridades.

Los continuos llamamientos a la calma del gobernador, Ángel Aguirre, y sus extemporáneas declaraciones señalando que los cadáveres hallados en las fosas no correspondían a normalistas, no han servido de nada. La incapacidad gubernamental para identificar con rapidez los cuerpos descubiertos o para aportar una respuesta clara y contundente a un enigma que lleva más de dos semanas hundiendo en el dolor a los padres y compañeros, han hecho estallar la olla a presión.

Chilpancingo, la capital de Guerrero, ha sido testigo de este desbordamiento. Allí, unos 500 normalistas, acompañados de algunos padres, rodearon a mediodía con cadenas el Palacio para exigir una entrevista con el gobernador. Frustrada esta petición y tras un accidentado desalojo del edificio, el grado de violencia fue en aumento: empezaron a lanzar piedras y cohetes, luego quemaron vehículos y finalmente irrumpieron en algunas oficinas, a las que rociaron con gasolina y prendieron fuego. Uno de los siete edificios del complejo oficial, correspondiente a la Secretaría de Gobierno (Interior), quedó destruido por el incendio. Medio millar de agentes antidisturbios contemplaron en la distancia en asalto. Al anochecer, finalizada la venganza, los estudiantes se marcharon en sus autobuses. En sus movimientos, contaron con el apoyo de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, que posteriormente al asalto al Palacio de Gobierno, atacaron el Ayuntamiento de Chilpancingo. Los bomberos apagaron el fuego a las pocas horas.

La posibilidad de nuevos ataques es temida por las autoridades. Los normalistas forman una estructura altamente organizada. De ideología radical, durante décadas han sido el principal semillero de las guerrillas del sur. La muerte de sus compañeros en Iguala a manos de la policía municipal y los sicarios del cartel de Guerreros Unidos, así como la desaparición de otros 43 les han movilizado como nunca en años. En las últimas semanas, mientras acompañaban a los padres de las víctimas en las tareas de búsqueda, sus “acciones” no han pasado de cortar carreteras y tomar puestos de peaje. Ahora, han escalado en la selección del objetivo.

El blanco elegido por los normalistas, el Palacio de Gobierno, representa para ellos la suma de males que aqueja a Guerrero. Al gobernador le acusan, cuando no de connivencia con el narco, sí de lenidad en su persecución. Aguirre, llamado El Cacique de la Costa Chica, representa como pocos la adherencia al cargo de ciertos políticos mexicanos. Durante 30 años militó en el PRI, donde disfrutó, como senador, diputado federal y hasta gobernador interino, de las mieles del poder. Pero la decisión del PRI de descartarle como candidato en las pasadas elecciones de 2011, le llevó a pasar con toda su bagaje al PRD (izquierda). Un salto del que, haciendo gala de su enorme conocimiento del terreno, resultó vencedor. Desde entonces, la acelerada descomposición que ha vivido Guerrero, el estado más violento de México y donde el narco ha impuesto su ley, ha erosionado fuertemente su figura. Una degradación que la matanza de Iguala ha llevado al extremo.

El propio Aguirre, consciente de que está sentado sobre un polvorín que cualquier palabra o gesto pueden hacer estallar, se mantuvo en silencio. La respuesta oficial a los incidentes la dejó en manos del secretario de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, quien se mostró conciliador con los normalistas y pidió “sumar voluntades”. Este portavoz insistió en que la prioridad es dar con los desaparecidos.

Ante la posibilidad de que hoy se registren nuevos y mayores incidentes, debido a la llegada de miles de normalistas de Michoacán, el Gobierno estatal ha desplegado las fuerzas antidisturbios por toda la capital de Guerrero.

Fuente: El Pais

magnoliagris:

"… estaba solo, y cuando la soledad nos importa somos capaces de cumplir todas las vilezas adecuadas para asegurarnos compañía, oídos y ojos que nos atiendan. Hablo de ellos, los demás, no de mí."

Los adioses - Juan Carlos Onetti.

Mucha gente piensa, o lo dice, que soy un buen tipo. Y en realidad, lo que soy es un indiferente. Yo no puedo hacerle daño a alguien porque no me interesa. No puedo tratar de trepar con los codos, porque no me interesa
Juan Carlos Onetti (via ghostofhumphrey-bogart)
—Pero, ¿Por qué no acepta que nunca ya volverá a enamorarse?
Era cierto; yo no quiero aceptarlo porque me parece que perdería el entusiasmo por todo, que la esperanza vaga de enamorarme me da un poco de confianza en la vida. Ya no tengo otra cosa que esperar.
Juan Carlos Onetti  (via littrature)
i-sell-my-dreams:

A veces… 

i-sell-my-dreams:

A veces… 


"Creo que tenes razón, la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo”
Siempre único y eterno Mario Benedetti

"Creo que tenes razón, la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo

Siempre único y eterno Mario Benedetti

En realidad usted fue siempre una imagen. La imagen que yo creé a partir de un conjunto de anhelos, de deseos incumplidos, de pequeños fracasos. Así ingresó usted a mis insomnios
Mario Benedetti (via anxiety-void)